Luis Miguel sufrió un tropezón que sí terminó en caída. Esto fue el sábado pasado en uno de sus conciertos en la Arena de la Ciudad de México. Pero como diría el Chapulín ‘que no panda el cúnico’, que terminó en un divertido momento, que hasta nos regaló ¡risas!
Sí, Luismi se murió de la risa… Como pocas veces lo vemos, a las carcajadas, acostado en el piso y con la complicidad de sus músicos, entre ellos Kiko Cibrián, decidió sentarse, cruzó sus piernas, arregló el mic con el que se conecta al sonido, que había salido volando con la caída, y riéndose siguió cantando.

Eso sí, cuando se paró, quiso dejar bien en claro que la caída fue producto de su ímpetu para levantar la pierna, un clásico paso suyo desde hace años para terminar algunas canciones, y no de que estuviera pasado de alcohol.

Por eso, hizo el famosos ‘cuatro’, con sus piernas. Primero con una y después con la otra, para que no quedaran dudas. No se tocó la punta de la nariz con el dedo, pero no hizo falta porque el resto del concierto demostró que su voz volvió a estar intacta, después de unas semanas de luchar contra la tos y la gripe, en sus conciertos entre Buenos Aires y Chile.
MIRA AQUÍ SU ‘CAIDA’ CON HUMOR:

















