Después de mirar la tercera temporada de una de mis series favorita, ‘The Morning Show’, protagonizada por Jennifer Aniston y Reese Witherspoon, decidí comenzar con la uno de nuevo, en el típico síndrome del post algo que me gusta mucho y que no quiero dejar ir. Y mientras miraba las decisiones, las historias, pensaba en que este lunes Ana Jurka, como muchas veces lo han hecho Alex Levy y Bradley Jackson, va a ‘patear el tablero’.
‘Patear el tablero’ en el sentido de hacerle caso a tu instinto, a tu olfato periodístico, incluso en tus decisiones personales, basado en lo que ves, lo que analizas y lo que quieres para tu futuro, que dista bastante de tu presente. Tanto en los personajes de la serie, con los que me siento identificada en muchas de sus acciones de muchos de ellos, incluidos los de Alex y Bradley (aunque una amiga dice que me parezco más a la incómoda Maggie Brener, periodista de The Times que descubre todos los entramados), como Jurka, sorprenden con el hecho de no quedarse en un apartente ‘happy place’.
Tomar el riesgo, no conformarse, son decisiones difíciles; arrojarse al abismo en busca de un sueño cuando te ofrecen ‘aparentemente’ todo lo que un empleado/talento pudiera aspirar, podría compararse con la locura, pero suele ser de las mejores apuestas en la vida. Las que dan miedo, las que dan nervio, las que no te dejan dormir, esas son las correctas, en la mayoría de las veces.
Tengo un amigo muy talentoso de este medio que una vez me dijo “cuanto más dinero gané con el contrato más adinerado que firmé, fue cuando más infeliz fui profesionalmente”… Suena increíble, pero así fue y fui testigo de eso.

Los que amamos nuestra profesión, cualquiera que sea, sabemos que somos lo que ejercemos porque nos hace feliz el hecho de hacerlo, sin mirar hora, dinero, espacio y/o comodidad. En nuestro caso, amamos contar historias, informarte, entretenerte, ser un puente entre el personaje o la noticia para que lleguen a ti.
‘Patear el tablero’, es una locura, porque en su gran mayoría, no hay un Plan B, o ese Plan B que en realidad será tu Plan A, no tiene aún ese cimiento que necesitas para tener lo que todos llamamos ‘estabilidad’. Pero los sueños, los de verdad, no nacen hechos: se sueñan, se planean, se construyen, fluyen y lo mejor es el proceso de vivir hasta lograrlo. Y como dice Luz María Doria en todos sus libros: no hay edad para ir a por ellos.
En nombre de los que alguna vez ‘pateamos el tablero’, nos arrojamos al abismo en camino de lo incierto, en busca de lo cierto, te damos la bienvenida Ana Jurka, a ti y a tu valentía de no conformarte. ¡Hasta la próxima semana!

















