Se dice que la vida es un juego que hay que saber jugar. Me parece que esa frase tiene mucho de verdad. Y si la vida es un juego, pues hay algo muy importante que debemos considerar: ¿A quién queremos en nuestro equipo si pretendemos ganar?
Porque si hay algo que no podemos refutar es que solos no lo vamos a lograr y si nos rodeamos de los jugadores equivocados ningún trofeo vamos a conquistar.
Esto me hace recordar mis tiempos de juventud cuando en la clase de educación física nos paraban bajo el sol para que los capitanes eligieran a los integrantes de sus equipos de béisbol. Uno a uno iban llamando de mejor a peor. ¿Habría más indignante sensación que la de quedar de último en esa ecuación? Menos mal que de dar buenos batazos tenía yo reputación, y eso me salvó en más de una ocasión.
El caso es que todo capitán quiere un equipo ganador. Por esa razón se esfuerza en tomar la mejor decisión. Un súper “pitcher”, cátcher, primera, segunda, tercera base, los “outfielders”, el “shortstop” y, por supuesto, el gran bateador. Es indudable que el que cuenta con el equipo más sólido tiene más probabilidades de que le vaya mejor.
Y aquí es donde el refrán toma una fuerza mayor. Esta es la manera en que lo veo yo: si nos codeamos con las personas correctas, las que quieren jugar con nosotros, las que nos ayudan, las que nos levantan, las que nos inspiran, las que nos respaldan, las que con buena energía nos inyectan… ese es el verdadero jonrón.
Porque aunque no todos los partidos vayamos a ganar, con el equipo correcto hasta en las derrotas podremos aprender y disfrutar.
En cambio, si lo que tenemos a nuestro lado son personas que no entienden el juego, que se niegan a practicar, que se la pasan criticando y se quedan sentados en la banca sin querer participar… a ley de un solo “out” vamos a quedar.

Hay mucho campo en este mundo y eso nos brinda la dicha de poder compartir con todo tipo de personalidades y estilos. Incluso jugadores de otros deportes y equipos. Y eso está muy bien. A muchos de ellos podemos apreciar y llamar amigos. Pero no todos van a formar parte de nuestro banco de reserva, ese grupo que mantenemos dentro de nuestra cerca. Aquellos que comparten nuestros sueños, nuestros valores y nuestras ideas.
Como un pitcher que analiza cuidadosamente la escena antes de lanzar: mira a tu derecha, mira a tu izquierda, mira hacia el frente y mira al revés… cuida celosamente tu círculo… y piensa bien a quién vas a dejar entrar a tu BULLPEN.
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